Cine y cortometraje

Sombras de un sueño

Las huellas del pecado

El camino

Una de nosotras

previous arrow
next arrow
Shadow
Slider

El cortometraje (según la RAE: Película de corta o imprecisa duración) es una manera de aprender y de introducirse en el apasionante mundo de la realización de películas. Además, hoy día, con la llegada de esa democratización que ha supuesto el vídeo y la tecnología digital, está más al alcance que nunca.

El hermano menor del cine, el cortometraje, nunca ha sido bien valorado al considerarlo más bien una forma de aprendizaje que un fin en sí mismo. Sin embargo, esto no ocurre a la hora de valorar libros, por ejemplo. No se dice que un libro sea bueno o malo dependiendo del número de páginas que contenga. Además, el hecho de que películas y libros tengan duraciones dispares conlleva consigo, desde un principio, que su abordaje desde el punto narrativo y artístico sea también distinto. Cuando una película dura una hora y media o dos horas hay tiempo suficiente para ir desarrollando la trama con suavidad. En cambio, con un tiempo disponible de varios minutos, el objetivo, más que en desarrollar una trama, consiste en producir un impacto en el espectador.

En la actualidad, a falta de exhibición, la única salida para los cortometrajes son los festivales, y lo que es más, al no depender del éxito en taquilla y poder permitirse la experimentación y la expresión personal, son obras con mayor vocación artística.

Hace años, los cortometrajes, lo mismo que los largos, debían hacerse en formato de película de cine, pero, ahora, las cámaras de vídeo y los ordenadores han facilitado mucho las cosas, y con un bajo presupuesto se puede uno lanzar a contar cosas en el atractivo lenguaje de las imágenes y sonidos.

EL CINE POR DELANTE Y POR DETRÁS

A mí, siempre me gustó ver películas, pero desde niño me atrajo, también, lo que hay detrás de ellas y no se ve a simple vista, es decir, su técnica, su lenguaje

Aún conservo en mis estanterías algunos libros con los bordes de cada página llenos de dibujos. Estando en la escuela de primaria me ausentaba a veces de lo que se estaba tratando en clase para ponerme a hacer gran número de viñetas con acciones consecutivas. Pasando las páginas con los dedos, daba la impresión de que los dibujos cobraban vida, como esos de Warner Bross o Hanna-Barbera que devoraba a diario. El hacer esos dibujos con tan corta edad representó, sin duda, la temprana manifestación de toda una vocación.

A los catorce años tuve un tomavistas del formato Super-8, un sencillo Halina con el que pude aprender y experimentar mucho. Con él, además de filmar eventos de mi localidad, también hice mis pinitos contando historias de ficción.

Comencé a comprar libros, y a leerlos en la biblioteca, de cine amateur y no amateur. Uno del que guardo un cariño especial es el titulado: «Así se hace cine» de Tony Rose.

Tomavistas Super-8. Halina
Tomavistas Halina.

El hacer películas en Super-8, u otro formato amateur, permite poner en práctica todo lo esencial acerca de este oficio y arte.

Con la llegada del vídeo y, más adelante, de los ordenadores, se hizo mucho más sencillo el ponerse a realizar ese proceso creativo.

He realizado varios cortometrajes en vídeo. En el formato Hi-8, y con una Sony, hice un corto de humor titulado Por un puñado de kilos (1999) Lo edité utilizando un magnetoscopio VHS, lo que significa que existían limitaciones por todos lados, además de una pérdida de calidad al pasar lo filmado a un formato de vídeo algo inferior.

 

SOMBRAS DE UN SUEÑO

 

Con la misma cámara realicé el cortometraje Sombras de un sueño (2000), siendo los únicos añadidos a mi equipo técnico un micrófono direccional y un objetivo gran angular de la misma marca que la cámara. Este último, al final, apenas lo utilicé. El proceso de edición de este corto supuso mi transición a la imagen y sonido digitales. En principio, lo edité como el anterior, utilizando el magnetoscopio VHS, pero adquirí un ordenador por primera vez y lo edité con él. Tuve que hacerme con una tarjeta conversora analógico-digital para pasar el vídeo de la cámara al ordenador, concretamente, una DC-30 de Pinnacle.

Cine, cortometraje, sombras sueño,
Bibi Velasco y Santiago Yeguas en «Sombras de un sueño» (2000)

El engorroso, caro y poco benevolente con el resultado final sistema de capturar el vídeo analógico a través de una tarjeta se vio superado con la llegada de las videocámaras DV (Digital Vídeo) a partir del año 1996. Con las cámaras ya grabando señales digitales sólo había que conectarlas directamente al ordenador con un cable y hacer una transferencia de datos. Dejaron de ser necesarias las tarjetas convertidoras, con lo que el proceso se hizo más sencillo, más económico y sin perder calidad de señales en el proceso.

LAS HUELLAS DEL PECADO

 

cortometraje huellas pecado fadón
Manuel Fadón con cara de circunstancias en «Las huellas del pecado (2004)».

Con una DVX-100, de Panasonic, realicé el corto de terror titulado: Las huellas del pecado (2004),  protagonizado por Manuel Fadón. En esta ocasión, además de contar con  nuevos añadidos técnicos, trabajé por primera vez con actores profesionales.

La DVX-100 fue la primera cámara semipro en incorporar la exploración progresiva a 24 fps (fotogramas por segundo) de las imágenes grabadas, lo que permitía acercarse más a ese sueño de que la calidad de la imagen de vídeo se asemejara a la del cine. Su objetivo Leica y sus tres sensores CCD le permiten obtener excelentes imágenes dentro de la  resolucion DV (720×576 píxeles). Por otro lado, mediante sus

Cine, cortometraje.
La DVX-100 y yo.

dos conexiones XLR de audio, puede captar un gran sonido balanceado a través de micrófonos externos (con alimentación Phantom, la efectuada por la propia cámara, o sin ella).

La relación de aspecto del sensor de la DVX es de 4:3. Para conseguir un tamaño de pantalla panorámico (16:9), sin pérdida de resolución, Panasonic tenía a la venta un adaptador anamórfico, el LA 7200. Había otras formas de conseguir la relación de aspecto panorámico, pero consistían en un simple recorte de la imagen, lo que se traducía en pérdida.

 

EL CAMINO

 

Mi siguiente cortometraje, en el que también interviene el actor Manuel Fadón, El camino (2008), quise rodarlo en 16:9, y decidí utilizar el adaptador anamófico, ya que era la única manera que me convencía. Rodar con él supuso todo un reto por los cuidados que había que tener a la hora de conseguir un buen foco, pero el resultado conseguido, a mi juicio, mereció la pena.

En la producción de «El camino» puse en práctica, por primera vez, el efecto especial de la pantalla verde. Había unos planos en los que se tenía que ver a una niña y, al fondo, un tren que se abalanzaba hacia ella. Filmé a la niña delante de la pantalla de color verde y, luego, con el programa After Effects, quité ese color verde y puse el plano del tren. No quedó perfecto, pero sí resultó bien

En el sendero imparable de los adelantos tecnológicos hicieron aparición las cámaras fotográficas que, al mismo tiempo, graban vídeo en full HD. Son las llamadas HDSLR, que traían consigo algunas características muy deseadas por los filmmakers de toto el mundo. Al contrario que las de vídeo, estas cámaras, al ser fotográficas, se les puede intercambiar los objetivos, con la versatilidad y capacidades creativas que esto conlleva. Además, gracias a un sensor de imagen de mayor tamaño que los que solían tener las vídeocámaras, se tiene un gran control de la profundidad de campo (la zona de la imagen que queremos que esté enfo

Beatriz Fernández «ante el tren» en «El camino» (2008)

cada y la que no), lo que también enriquece la capacidad expresiva de nuestro material y es algo muy utilizado en las películas de Hollywood. Por último, y como tercera característica que diferencia a las HDSLR de sus predecesoras, las imágenes digitales se registran no en una cinta magnética, sino en una pequeña tarjeta de memoria SD. Esto facilita el acceso a las imágenes y reduce el tamaño del equipo.

 

UNA DE NOSOTRAS

 

Con una HDSLR, la Canon 550 D, realicé el corto titulado Una de nosotras (2019) Utilicé un objetivo Carl Zeiss manual de 1,7 de apertura, lo que me posibilitó destacar a los actores con respecto al fondo y obtener unas imágenes de buena calidad. Los diálogos de las actrices (no había actores) los grabé a través de una conexión XLR con una grabadora de sonido.

cortometraje cine aprender, una de nosotras. hacer
Valentina Vaquero en «Una de nosotras» (2019)

Dos puntos flojos de estas cámaras son, por un lado, su falta de ergonomía y, por el  otro, su carencia de conectores XLR de sonido.

En la actualidad existen cámaras con las buenas características de las HDSLR y, además, optimizadas para grabar únicamente vídeo de gran calidad.

error: Content is protected !!
Ir arriba