Sobre la dirección de actores.

Dirección de actores

Un actor es alguien  lleno de recursos, pero, por lo general, es el último en incorporarse al rodaje, por lo que puede encontrarse algo perdido. Esto lo conduce a realizar muchas preguntas, y el director ha de procurarle la seguridad y confianza que necesita respondiéndolas y estando cerca de él e informándolo acerca de su personaje y la historia.

LAS MOTIVACIONES DEL PERSONAJE

En una obra de teatro la acción transcurre de forma cronológica y continua, lo que facilita al actor desempeñar su hilo interpretativo.

 

En cine, como la acción es interrumpida cada poco, un actor no puede fluir de igual manera a lo largo del hilo expresivo de su personaje, por lo que necesitará ser guiado constantemente con el fin de mantener el raccord emocional de la escena.

 

Con el mismo fin y por el mismo motivo, el actor hará mejor interpretación si conoce qué ha pasado con anterioridad a su personaje, qué hechos lo han llevado a sentir o a hacer lo que hace en ese momento. Estas son las motivaciones internas del personaje, que el actor debe tener en cuenta y hacer suyas en cada plano y escena.

 

Un buen actor preferirá conocer las motivaciones que han conducido a su personaje a ese momento, a que simplemente le digan algo como: “Ahora mira hacia allí y pones cara de sorpresa”

 
 

LA MEMORIA EMOCIONAL DEL ACTOR

Stanivslaski
Konstantín Stanivslaski

Un recurso mejor para el actor que “poner” caras es tratar de sentir lo que siente el personaje.

 

Volviendo al ejemplo anterior, si el actor siente “sorpresa” su expresión corporal adoptará esa misma actitud sin necesidad de poner nada, pues es un hecho sabido que las posturas corporales originan estados anímicos, y que estos, a su vez, se reflejan en el cuerpo.

 

Para lograr el tono emocional del personaje, una de las escuelas de interpretación más importantes, la del Método, que tiene su origen en el autor ruso Konstantín Stanislavski, recurre a la memoria emocional del actor. Con el fin de que haya verdad en su interpretación, el actor debe indagar en su pasado personal para escoger una emoción que le sirva para expresar la del personaje en ese momento.

EL MONTAJE COMO RECURSO INTERPRETATIVO

Conviene, también, recordar la facultad que tiene el arte del montaje de expresar sentimientos o actitudes de los personajes sin que estos se lo hayan propuesto o hayan hecho nada con ese fin.

 

Hablamos del efecto Kuleshov, en el que al plano del rostro inexpresivo de un hombre se antepone, primero, un plano de un plato de comida. Al proyectarse el rostro inexpresivo a continuación del plato con comida, parece transmitir apetito.

 

En segundo lugar, al plano del rostro inexpresivo del hombre se antepone el de un féretro con una persona fallecida dentro o un hombre colgando en la horca. Ahora, al proyectarse, su expresión parece ser de pena.

 

Efecto Kuleshov
Representación gráfica del efecto Kuleshov.
Mikelochoteco, CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons

Por último antes del plano del rostro sin expresión se coloca el plano de una mujer. Al proyectarse uno tras otro, el rostro del hombre parece transmitir interés sexual.

 

Este es el poder de la yuxtaposición de planos en el montaje, que hay que tener en cuenta como una herramienta más en manos del director y los actores.

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